Con Wuama, cualquier persona tiene a su disposición un equipo completo de empleados digitales: uno lee tu correo dos veces al día buscando el que pide cambiar una cuenta bancaria, otro lleva la lista de tus cuentas y de tus copias, otro repasa contigo quién sigue entrando, otro te deja escrito qué hacer si pasa algo. Tú hablas con Enzo por WhatsApp. Ellos hacen el resto.
Dos pasadas al día por tu Gmail: cambios de cuenta bancaria, prisa con un pago y dominios con una letra cambiada. Te avisa antes de que pagues.
Banco, correo, facturación, web y redes: dónde vive cada dato del negocio y qué pasaría si cae esa cuenta.
Cada trimestre, contigo y por preguntas: quién entra en cada cuenta, si queda algún exempleado y si tiene doble factor.
Cada lunes, las copias de seguridad que tienes y de qué día es la última. La que lleva más de una semana sin moverse, señalada.
Qué hacer si te secuestran los archivos o te roban una cuenta: una página, con a quién llamar primero y qué no tocar.
Wuama no es un chatbot: es una organización. Enzo es el copiloto de la empresa; debajo, directores de departamento; debajo de cada director, empleados digitales expertos en lo suyo. El pack «Tu negocio, a salvo» contrata el departamento entero con su director.
Habla con el dueño por WhatsApp y por el chat. Recibe cada encargo, decide a qué departamento va y devuelve el resultado en una frase.
Sabe qué cuentas tiene tu negocio y qué pasaría si cae cada una. Decide contigo por dónde empezar, reparte el trabajo a sus cuatro empleados y te dice cuándo llamar a tu banco o a un técnico.

Facturas, cobros, pagos, impuestos y el gestor.

Campañas, contenidos y publicación en redes.

Agenda, correo, nóminas y documentación.

Lee tu Gmail a las 09:00 y a las 15:00 y separa los correos que piden cambiar una cuenta bancaria, meten prisa con un pago o llegan de un dominio casi igual al de un proveedor.

Lleva la lista de las cuentas del negocio y de tus copias de seguridad con lo que tú le cuentas: dónde está cada una y de qué fecha es la última.

Repasa contigo cada trimestre quién entra en cada cuenta, si queda algún exempleado y si tiene doble factor. Prepara la lección del mes para tu equipo.

Escribe el plan de una página para el día que te secuestren los archivos o te roben una cuenta: primeros pasos, teléfonos y lo que no hay que hacer.
5 tareas programadas que nacen paradas: el dueño enciende las que quiere. Solo recibe lo que importa, por WhatsApp, en su móvil.
Todos los días a las 09:00 y a las 15:00, en tu Gmail. Hoy, uno de 18 correos nuevos: tu proveedor de embalajes «cambia de banco» y pide pagar la factura de 2.340 € a otra cuenta, desde un dominio con una letra cambiada.
Una frase, una decisión. El dueño contesta desde el móvil y el equipo sigue.
Las copias que tú has declarado y la fecha de la última de cada una. La del ordenador de la oficina es de hace 23 días: te pregunta si sigue en marcha.
La lección del mes para tu equipo; esta vez, cómo reconocer una factura falsa. Una página en Archivos, lista para que se la pases tú.
Repaso guiado contigo, cuenta por cuenta: quién entra, si queda algún exempleado y si tiene doble factor. Sale la lista de lo que te toca cambiar, de lo más urgente a lo menos.
Cada año, el plan revisado: qué hacer en la primera hora si te secuestran los archivos o te roban una cuenta, y a quién llamar primero —tu banco, tu gestor, el 017 de INCIBE—.

El director no deja al dueño tomar ninguna decisión a ciegas. Cada fase dice qué hace el equipo y, en dorado, lo poco que sigue siendo humano: elegir, pagar y firmar.
Las cuentas del negocio y dónde viven tus datos, en una lista.
tú contestas 5 preguntasGmail en solo lectura y dos pasadas al día buscando el correo que pide dinero.
tú conectas GmailQuién entra en cada cuenta y quién ya no debería, repasado contigo.
tú quitas accesos y activas el doble factorDónde está cada copia y de qué fecha es la última, cada lunes.
tú pagas y configuras las copiasLa primera hora si te secuestran los archivos o te roban una cuenta.
tú guardas los teléfonosAccesos otra vez, lo que cambió y la lección del mes para tu equipo.
tú se la pasas a tu equipoGmail en solo lectura, dos veces al día. Busca el cambio de cuenta bancaria, la prisa con un pago y el remitente que se hace pasar por otro. No borra, no bloquea, no envía.
Compara cada remitente con los proveedores que ya te escriben. Una letra cambiada, un guion de más o un final distinto, señalados.
El inventario de cuentas y copias se hace contigo, por preguntas: qué cuenta es, quién entra y si tiene doble factor. Lo guarda en una tabla.
El plan de una página, la lección de cinco minutos, el aviso para tu equipo. En Archivos, para que lo pases tú.
Los avisos públicos de INCIBE sobre fraudes que circulan y las guías oficiales para activar el doble factor en cada servicio. Con fuente, nunca de memoria.
El director crea tareas automáticas cuando hace falta. Nacen paradas: el dueño las enciende.
Qué es el doble factor, por qué una copia en el mismo ordenador no es copia y cómo se roba una cuenta: una frase cada cosa, y los pasos para tu caso.
Gastar, firmar o enviar algo pasa siempre por una pregunta al dueño. Potencia con freno.
«No toco tus contraseñas ni tus cuentas. Leo tu correo dos veces al día, te pregunto lo que hay que saber y te aviso antes de que pagues a quien no es.»
La promesa del pack, tal como la lee el dueño en DescubrirLa ficha del pack en Descubrir lo dice igual que aquí: qué conectar, qué darle y qué decisiones siguen siendo tuyas.
Tener el negocio a salvo es un caso. La misma máquina monta una tienda online desde cero, vigila los gastos fijos y los contratos de una pyme, lleva al día lo que te obliga la ley o busca clientes nuevos cada semana. Cada pack es un departamento con su director, sus empleados y su vigilancia.

Siete sectores: hostelería, comercio, gestoría, salud, servicios, educación y otros. Instalables por el propio dueño.
Secretaría, administración, ventas, marketing, atención, documentación, equipo, cobros, pagos, tesorería, impuestos, nóminas, analista, revisor y CEO… y los que cada pack trae.
Copiloto, directores de departamento y empleados digitales. Una empresa de una persona funciona como una de treinta.
Sin saber de informática, sin contratar a nadie, sin aprender ninguna herramienta. Hablando con Enzo por WhatsApp como hablarías con un socio.