Con Wuama, cualquier persona tiene a su disposición un equipo completo de empleados digitales: uno pone el mes en una página, otro cuenta las semanas de caja que te quedan, otro te recuerda lo que llevas semanas sin decidir, otro te busca una hora para pensar. Tú hablas con Enzo por WhatsApp. Ellos hacen el resto.
El día 2: ventas, margen, caja y lo que se desvió del plan. Seis cifras, cada una con su fuente.
Cada trimestre, tres metas medibles propuestas desde tus datos. No cuentan hasta que las apruebas.
Cada lunes, lo que lleva semanas en el aire, con dos o tres opciones escritas y lo que cuesta cada una.
El día 15, cómo van los tres objetivos a mitad de mes, en euros y en días. Sin adornos.
Cada viernes, el hueco de la semana que viene para la reunión contigo mismo, antes de que se llene.
Wuama no es un chatbot: es una organización. Enzo es el copiloto de la empresa; debajo, directores de departamento; debajo de cada director, empleados digitales expertos en lo suyo. El pack «El rumbo del negocio» contrata el departamento entero con su director.
Habla con el dueño por WhatsApp y por el chat. Recibe cada encargo, decide a qué departamento va y devuelve el resultado en una frase.
Te pregunta qué quieres del negocio en tres años, lo baja a tres objetivos por trimestre y lleva la cuenta cada mes. Propone y sigue; decides tú. Reparte el trabajo a sus cinco empleados.

Facturas, cobros, pagos, impuestos y el gestor.

Campañas, contenidos y publicación en redes.

Agenda, correo, nóminas y documentación.

Saca ventas, gastos y margen de tu programa de facturación o de tu hoja, los pone contra el plan y contra el mismo mes del año pasado, y señala lo que se desvió.

Cuántas semanas de caja tienes, qué cobros y pagos vienen en las próximas 13 y qué le pasa a la caja si el plan se cumple y si no.

Apunta cada decisión que se queda en el aire y cada cosa que dijiste que harías. Cada lunes te devuelve las que llevan semanas esperando, con las opciones.

Escribe la página del mes, el acta de cada reunión contigo mismo y el plan a tres años, en documentos que se leen en cinco minutos.

Mira tu Google Calendar cada viernes y te propone el hueco de la semana que viene para pensar en el negocio, antes de que lo ocupe otra cosa.
5 tareas programadas que nacen paradas: el dueño enciende las que quiere. Solo recibe lo que importa, por WhatsApp, en su móvil.
A las 09:00, el mes en una página: ventas, margen, caja y lo que se desvió del plan. Agosto: ventas un 6 % por debajo y el margen, dos puntos abajo porque subió el material.
Una frase, una decisión. El dueño contesta desde el móvil y el equipo sigue.
Lo que llevas semanas sin decidir, con las opciones escritas. Hoy, dos: el precio del material, desde hace 3 semanas, y si renuevas el local o buscas otro, desde hace 5.
Lee tu Google Calendar y te propone el hueco de la semana que viene para la reunión contigo mismo. Esta vez, el jueves de 8:00 a 9:00. La reservas tú.
Los tres objetivos a mitad de mes. Ventas: 48 % del mes hecho. Cobro medio: de 58 a 51 días, con el objetivo en 45. Margen: 31 %, con el objetivo en 33 %.
Primer lunes del trimestre: tres objetivos con número, sacados de tus datos y de lo que dijiste que querías. Ninguno cuenta hasta que tú lo apruebas.

El director no deja al dueño tomar ninguna decisión a ciegas. Cada fase dice qué hace el equipo y, en dorado, lo poco que sigue siendo humano: elegir, pagar y firmar.
Ventas, margen y caja de los dos últimos años, y a qué dedicas tus horas.
tú contestas 6 preguntasQué quieres del negocio: crecer, ganar lo mismo trabajando menos o dejarlo listo para vender.
tú eliges el rumboTres metas con número para este trimestre, y lo que pide cada una.
tú los apruebasUna página con seis cifras que se miran cada mes, cada una con su fuente.
tú dices cuáles importanEl día 2 el mes, el 15 el plan contra la realidad, cada lunes lo pendiente.
tú te reservas la horaQué se cumplió, qué no y por qué. Tres objetivos nuevos sobre la mesa.
tú decides y vuelta a empezarHolded, Quipu u Odoo en solo lectura, o tu hoja de Google Sheets: ventas, gastos, cobros y pagos. No escribe un asiento.
Cada cifra contra su objetivo y contra el mismo mes del año pasado. En euros, días y semanas de caja, no en porcentajes sueltos.
Conectado a Google Calendar: ve dónde se te van las semanas y dónde cabe una hora para pensar. La hora la reservas tú.
Cada decisión pendiente con dos o tres salidas, lo que cuesta cada una y qué pasa si no decides. Elegir es cosa tuya.
El director crea tareas automáticas cuando hace falta. Nacen paradas: el dueño las enciende.
Conectado a Google Drive: el presupuesto del año, las actas anteriores y lo que ya tengas escrito sobre el negocio.
La página del mes, el acta de tu reunión y el plan a tres años, en Archivos. Lo que decides queda escrito y se revisa el día 15.
Gastar, firmar o enviar algo pasa siempre por una pregunta al dueño. Potencia con freno.
«Tú llevas el negocio día a día. Yo miro hacia dónde va, te lo pongo en una página y te recuerdo lo que dijiste que harías. Decides tú.»
La promesa del pack, tal como la lee el dueño en DescubrirLa ficha del pack en Descubrir lo dice igual que aquí: qué conectar, qué darle y qué decisiones siguen siendo tuyas.
El rumbo del negocio es un caso. La misma máquina monta una tienda online desde cero, prepara el dossier para pedir financiación al banco, tiene al día con la ley a cualquier negocio o sigue cada presupuesto hasta el sí. Cada pack es un departamento con su director, sus empleados y su vigilancia.

Siete sectores: hostelería, comercio, gestoría, salud, servicios, educación y otros. Instalables por el propio dueño.
Secretaría, administración, ventas, marketing, atención, documentación, equipo, cobros, pagos, tesorería, impuestos, nóminas, analista, revisor y CEO… y los que cada pack trae.
Copiloto, directores de departamento y empleados digitales. Una empresa de una persona funciona como una de treinta.
Sin saber de estrategia, sin contratar a un consultor, sin aprender ninguna herramienta. Hablando con Enzo por WhatsApp como hablarías con un socio.